Una de rugby y una de actitud

Universitario jugó un primer tiempo impecable, bancó muy bien el complemento y se quedó con la décima edición del clásico entre Panteras y Tilambres. El 19 a 17 del final fue festejado largamente por todo la U: jugadores, entrenadores y los hinchas que se llegaron en gran número al Barrio Obrero.

Lo único que faltó a la cita del sábado por la tarde en el Barrio Obrero fue la lluvia. Después, el clásico entre Los Tilos y Universitario tuvo de todo; color, calor y rugby.

El color, desde las tribunas y en el césped, lo aportaron los chicos de las infantiles y juveniles de ambos clubes. Los de verde, acompañando al equipo en la salida y en la foto; los de negro, con una estruendosa hinchada, apostada sobre una de las tribunas que dan la espalda a la calle 23. Y en la cancha, estuvo el calor y el rugby. Porque Universitario, desde la primera pelota, fue el que cantó presente y llevándose puesto a su rival. Lo controló en las formaciones fijas y en el juego suelto, pero fue el local el que rompió el cero con un penal de Gerónimo Assereto. ¿Cuando? A los 30. Hasta ahí, Los Tilos no había podido cruzar la mitad de la cancha producto de la presión que ejercía el conjunto de Gonnet con y sin la pelota.

Sin embargo, sobre el cierre, iba a haber justicia: después de derrumbar un maul en los 5 metros de Los Tilos, el árbitro Ignacio Iparraguirre marcó el try penal que le daba el primer chico a la U 3 a 7.

En el complemento, Universitario salió decidido a liquidar a un rival que tenía contra las cuerdas.Llegó un muy buen try de Fernando Fernández tras una buena acción de Alfredo Carozzi; y al rato nomás, llegó la conquista de Lautaro Álvarez, la figura de la cancha,

Parecía que la U, no iba a tener problemas para cerrar el partido, pero Los Tilos reaccionó. Con dos tries de Manuel Ronga y de García Urrutia, el conjunto de Bernal y Fioravanti se puso 17 a 19. Y todavía quedaba hilo en el carretel.

Fue ahí cuando Universitario sacó a relucir una defensa gigante, que aguantó los embates del local que buscó permanentemente quebrarlo hasta el pitazo final.

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